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lunes, 5 de enero de 2015

Pide un deseo.

Nuestros caminos son los mismos que la cruzada de las gotas al resbalar en el cristal. El sacrificio ciego de más de su mitad por una estela de agua condensada. El aroma de las flores que admiramos no es más que un pedazo ya desprendido de sus pétalos, partículas condenadas a perder contra la gravedad. La lluvia es nube que muere y se estrella contra el suelo, no sin antes llevarse todos los demás naufragios. Y el buitre más grande de los cielos se llama noche; y le encanta alimentarse de la luz.

La vida no es vida sino pérdida, desde el primer momento. Desde la primera estrella que se quemó a sí misma para poder decir “mira qué bonita soy”. Para vivir, hay que matarse lentamente, esa es la regla más dura de la vida que, cómo no, no es regla sin contradicción. Y a cambio de esta fecha de caducidad solo nos da una cosa: el sentimiento de haber sido gota, y lluvia, y flor, y estrella... De ser la nota que tarde o temprano dejará de vibrar en la fibra de sus cuerdas, pero que sabe que, sin ella, no hay música.

JC


lunes, 17 de noviembre de 2014

Quizás.

Una vez fui prisionero
y soñaba con ser libre.
Y ahora que alzo el vuelo
echo de menos mis grilletes.
Con nostalgia recuerdo
cada enmohecido centímetro
de mi triste encierro.
Anhelo tanto aquella ventana
que daba al cielo...        
Porque verla era soñar.
Y de ese lejano sueño,
ya moribundo,
solo queda la realidad.
Porque antes sabía
que lo que me ataba con rabia
era sólo metal.
Que el frío
era simplemente real,
y no la ausencia
de lo inmaterial.
¿que es solo miedo?
Quizás,  quizás.


Jack.

martes, 4 de noviembre de 2014

Perder la esperanza.

La última hoja del último árbol
ha sucumbido al otoño.
Cae a un ritmo despacio,
como marcado por un tambor.
Ha perdido su último sueño,
se ha cansado de ese silencio
ahogado y desalentador.
Deja que la meza el viento,
quizás ya espere algo mejor.


Jack.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Recopilación de micropoemas:

Canta, pájaro, canta
aquella vieja canción.
Vuela libre, vuela,
lejos de tu prisión.
_______________

Como un pez
en el desierto
moribundo,
hambriento
y muerto
de sed.
______________

Canción de dos:
Tu respiración
es la melodía.
Tu corazón
marca el ritmo
mientras la compaña la mía.
_______________

Desenfreno:
Una rosa,
una diosa,
una guerra,
una rendición...
Y el instinto
calló las palabras.
_______________
La vida:
Una fábula
sin moraleja.
Una liebre,
una tortuga
y todos pierden.



Jack.

viernes, 20 de junio de 2014

Ojos sordos.

Y qué voy a hacer despierta,
si en el pecho pesan ya más
de cien madrugadas desiertas.
De noches
en que los tacones te rozan por huir
y no por bailar.
Qué conversación sentimental
vamos a tener a la luz de las estrellas
si aquí ya solo acude el silencio.
Es cosa triste guardar
las canciones viejas en las veladas
de tu memoria desabastecida.
Es cosa triste escuchar
las mismas notas que sabes
no oirás en una verbena.
Verte como cenicienta
porque siempre vuelves pronto
y no por sentirte princesa.
Pienso que este cansancio,
esta desgana, este destierro,
comenzaron hace un año,
cuando me dio por pensar
que las calles olían a azufre,
y vi que las máscaras de fiesta
eran el verdadero rostro
de algunas marionetas.
La gente ya no sabe salir
sin dejar su corazón en la puerta.
Eso es lo que me dijiste
esperando al autobús
con las esperanzas tan rasgadas
como las medias.
Esto es un baile trágico de títeres
con disfraces de piel;
esto es un buscar sinfonía
de la mano de maníaco
que golpea su instrumento.
Y en este rebaño
de convulsiones arrítmicas,
tú y yo encontramos melodía,
con el pulso gastado
y los ojos sordos
de madrugadas que no oyen,

que no llegan, que no ven.

JC

martes, 20 de mayo de 2014

Carta a una ausencia.


                                   Querido amigo,
Últimamente se ha puesto de moda decir que el presente es lo único que existe. Yo no sé si de verdad lo piensan, si nunca lo han pensado o si lo piensan solo en parte, porque hace poco (demasiado pronto) aprendí que, cuando la gente dice las cosas, no dice exactamente lo que quiere decir. Que dice un poco más o un poco menos, para no ofender a quien les está escuchando. A mí lo que realmente me ofendería sería que me dijeran menos o más de lo que realmente tienen que decirme. Pero sí, ya lo sé, la gente es absurda.
Puede que estas líneas sean una prueba más a favor de los pasados exiliados y los futuros moribundos, o que por contra, sean su golpe de gracia. Pero hoy no he podido aguantarme las ganas de decirte que estás tardando mucho y que me faltan los secretos que guardarte y las sonrisas con que recibirte. Que me agarro a veladas difusas y viejos mensajes, y que menos mal que en la memoria caben cuatro pasados (a quien le guste la lengua sabrá recitarlos) porque si no, tal vez me olvidara de ti. El futuro, al revés, es inconstante, una hoja de solo dos caras, que ya he llenado de cosas que hacer en primavera, pero no me lamento, amigo, porque si no tuviera esa hoja, qué sería de nosotros...
Ya se me acaban las palabras: te advertí que no tenía mucho con lo que sostenerme. Tan poco, que nunca te he llamado “amiga”. Amigo, o amiga, es demasiado largo, tú solo eres una ausencia, no te ofendas. Hubiste, habrás y habías sido, fuiste, eras y serás.
Yo me he quedado atrapada en lo que soy.
Ven pronto, ya solo me quedan puntos suspensivos...

JC

lunes, 14 de abril de 2014

14 tricolor.

Como si de un sueño
que tricolor se levantara,
de esos que corres
para alcanzarla.
Uno sin amo rey o dueño,
pero no sin  esperanza.
En el que caen las torres  
y los pilares del franquismo
y de este sistema falso y marchito.
En el que el poder es del pueblo
y la corrupcion un mito.
En el que no hay hueco a feudos,
ni a privilegios, ni a cleros.

Jack.