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sábado, 20 de abril de 2019

次は西船橋、西船橋です。お出口は右側です。


Me miro en el reflejo
del cristal de delante
de trenes infinitos.
Trajes, cuerpos cabeceantes,
y silencios larguísimos.
Atravesamos ríos,
colinas, edificios,
podría estar aquí
desde hace tiempo antes
y quedarme dando vueltas
todas la noches
                  -desde aquí,
hasta entonces-.
Me miro,
solo porque es imposible
no mirarse.
Todos están cansados,
pero yo estoy triste
y cuando me lo dicen,
finjo estar cansada.


Quizás mintamos todos
y solo estemos tristes,
o no tengamos tiempo
para sentir nada.




lunes, 1 de abril de 2019

La pantalla

Tu mirada se perfila, sola,
sobre las demás luces.
Cae sobre mí, difusa,
como la luz refleja de una estrella
en la otra cara de la luna.
En la oscuridad, percibo tu insistencia
y voy cayendo hacia ti.
Estoy iluminada
por tu pantalla azul
y así el resto de la sala
solo me mira a mí.
Un ademán tuyo,
una vibración,
y siento como si el cielo
se rompiera en dos.
Te marchas, sin embargo,
por algún silencio de la noche
antes de preguntar
qué deseo pedí.


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domingo, 20 de enero de 2019

Impaciente insensata

Conocerte fue un proceso largo
-aún no terminado, todavía…-
Y olvidarte fue un proceso largo:
Me dio pereza empezarlo.
Fue un proceso largo, graduarse;
Y encontrar trabajo fue difícil.
Son procesos largos:
Aprender a pintar,
tocar en clave de fa
Y cantar delante del público…
Fueron procesos largos:
Entrenar durante quince años,
Hablar inglés con acento americano,
Dormir en la oscuridad,
No llorar cuando me hacían daño.

Si los días suceden a los días
Y los procesos largos solo se transforman,
¿Qué haré cuando mis piernas corran…?
                                                Ya
¿Qué haré con mi corazón si grita…?
                                                Ya
¿Quién me querrá cuando yo quiera…?
                                                Ya

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lunes, 3 de diciembre de 2018

Mis medias rotas.

Tengo libros dejados a la mitad;
un cajón repleto de bombillas;
y espejos demasiado pequeños
como para mirarme.
Tengo candados sin su llave,
tengo arena guardada en botellitas,
y tengo algunas películas
que veo una, y otra, y otra vez...
Tengo cartas que no he respondido,
y macetas sin planta,
y vitrinas que no exponen nada,
y medallas en cajas de zapatos.
Tengo poemas sin terminar,
versos desemparejados,
y mis medias rotas
esperando en el armario.
Tengo una sombra que persigo yo,
y tengo una voz que canta
solo si le da la gana.

Y a veces te tengo a ti,
como a todas estas cosas.


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domingo, 4 de noviembre de 2018

Desde el principio

                     Cómo tener un hijo,
cómo explicar de nuevo
adónde se va el sol cuando dormimos,
por qué hay que esperar para comer
cuando se tiene hambre;
que hay que cambiar la postura
cada vez que se tengan pesadillas.

Cómo funcionan los relojes,
cuál es ese pasado
que aparece en las películas
en forma de mansiones y vestidos.

Por qué se besan los mayores.

De dónde viene la gasolina
que mueve nuestros coches,
cómo evitar un calambre;
por qué el dinero
no es un papel que pueda dibujarse.

De dónde vienen los niños,
peor... Adónde nos iremos
cuando tengamos que irnos.

              Cómo no tener un hijo,
cómo no empezar a contar todo

desde el principio.

                                     JC


lunes, 2 de julio de 2018

Mi mansión


Toda casa abandonada sabe
que la han abandonado.
Primero se desviste,
hace que se levante
el papel de pared, enseña
sus cimientos dañados.
Desconcha el color verde
de las contraventanas,
se rompen los cristales,
las humedades corroen
su esqueleto de metal
y el sótano se inunda.
Se vence el tejado,
cae casi con paz,
y el ático parece
una azotea del siglo pasado.

En el dormitorio,
crece un árbol antiguo.

Las casas saben cuándo
su dueño no regresará
y entonces se vuelven
más bellas que nunca.
Me gusta visitarlas:
Tirar puertas abajo,
llevarme espejos rotos,
hurgar en los armarios,
oler las camisas
de posibles amantes,
acostarme en la cama
cubierta de polvo.

Mi cuerpo también sabe
que lo han abandonado
y yo solo escucho
cómo se transforma.


JC


domingo, 10 de junio de 2018

Pronto, tarde, pronto...


Han quitado el nombre a los lugares.

Yo espero en una playa sin orillas. Si apoyo la cara contra la arena seca, puedo escuchar el lamento de la tierra; la nostalgia del agua. La luna llama, pero no hay mareas. En su lugar, el viento: pronto, tarde, pronto, tarde...

Nada significa nada.

Contemplo la llanura. Puedo estar aquí, allí, ayer, mañana. Me veo a mí misma despertando en el monte; y estoy sola.

He olvidado dónde quedaban los campos de amapolas. Me consuela llevar un vestido. Me miro en los cristales de una galería. Las paredes estaban forradas de papel, por debajo, alguien ha escrito.

No sé leer.

Yo espero en la cama donde me contaban historias. Extiendo el pelo sobre la almohada, para que lo acaricien. Huele a bosque, y me quedo dormida.

Cuando llega la noche, solo he vivido un día. Cuando llega el dia, espero hasta la noche.

No es el mundo: yo he perdido los nombres.



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